ÍNDICE

1. ¿Cuándo es el mejor momento para que mi hijo lea?

2.  Beneficios de la lectura

2.1. Desarrollo intelectual

2.2. Lenguaje

2.3. Memoria y atención

2.4. Área social

3. ¿Cómo crear un hábito de lectura en mi hijo?

4.  Consejos sobre la lectura

1. ¿Cuándo es el mejor momento para que mi hijo lea?

Es importante conocer que, desde la primera infancia, nuestros hijos deben de estar familiarizados con los libros. ¡Nunca es demasiado temprano para que empieces a leerle libros a tus hijos!

Una vez que nuestros hijos aprenden a leer, que por lo general es entre los 6 y 7 años; nuestro rol como padres es motivarlos y brindarles confianza para que inicien su camino en la lectura.

En este proceso, debemos recordar que no todos los niños empiezan a leer a la misma edad, por lo que lo mejor es no presionar para que alcancen la competencia, pues esto solo afectará su interés.

Ten presente que: “los niños que disfrutan aprender tienen mayores posibilidades de que les vaya bien en la escuela”.

2.  Beneficios de la lectura

2.1. Desarrollo intelectual

Cuando hablamos del desarrollo intelectual, no solo nos referimos a la inteligencia, si no también a todos los procesos cognitivos que esta involucra.

Cuando leemos, se activan diferentes regiones cerebrales que activan los procesos de imaginación, por lo que los niños empiezan a construir imágenes sobre la realidad, desarrollándose el interés por las cosas cotidianas que le rodean.

De esta manera se construye la cadena de conocimientos, en donde nuestros hijos desarrollan el interés de saber constantemente mediante la lógica y la autoeducación. Contribuyendo a enriquecer su intelecto, ampliar su vocabulario y en su formación cultural.

2.2. Lenguaje

La lectura es el principal factor que ayuda a enriquecer el vocabulario de los niños. Por este proceso, los niños aprenderán nuevas palabras y frases complejas.  Esto  también  contribuye  en  la  capacidad  de  redacción  y ortografía.

Por otro lado, si la lectura es en voz alta, le permitirá mejorar su expresión oral, teniendo un lenguaje más fluido y coherente.

2.3. Memoria y atención

Estos son elementos necesarios para el buen aprendizaje y los niños que son lectores frecuentes los suelen tener desarrollados al escuchar a otros leer y al leer ellos mismos.

La estimulación de la memoria y atención se da como resultado de la práctica de la lectura y son estrategias que los niños que leen con frecuencia suelen desarrollar y fortalecer bloqueando los factores distractores del ambiente y siendo capaces de retener la información, por lo que pueden contarla posteriormente.

La lectura potencia la concentración y memoria desarrollando el proceso de reflexión e imaginación que contribuye a una buena comprensión de lectura.

2.4. Área social

Sin olvidar esta área tan importante, es fundamental mencionar que la lectura también aporta a que nuestros hijos puedan expresarse y relacionarse de una manera más apropiada con otros niños; y a medida que van creciendo aumenta sus capacidades de entender otras realidades y de tener un alto potencial en el futuro, en comparación con niños que no leen.

El intercambio de información mediante la expresión oral dentro de un grupo de  niños,  es  sumamente  enriquecedor para ampliar y comprender otras culturas. Esto hace que nuestros hijos construyan relaciones sociales saludables.

3. ¿Cómo crear un hábito de lectura en mi hijo?

No pienses que es complicado que nuestros hijos amen leer en este contexto. El primer paso que debes empezar a poner en práctica es establecer momentos en donde juntos puedan leer. Los niños cuando son pequeños aman que sus padres les lean un cuento antes de irse a dormir.

Segundo, identifica cuál es un buen lugar para crear tu “rincón de lectura” y alimenta este lugar junto con tu hijo de libros que sean de su interés y apropiados para su edad.

Tercero, no todos los libros tienen que tener solo letras; los niños aprenden mediante sonidos, imágenes, texturas. No los aburras con libros largos y con vocabulario complejo, es preferible que el momento de lectura sea algo agradable y de relajo; no como un momento de estudios.

Por último, transmite seguridad cuando tu hijo lea en voz alta, escojan turnos  para leer  una  parte  del  libro  y  ayúdale  con  palabras que no conozca. Si por error confunde una palabra, hazle notar con amor de su equivocación y ayúdale a releer la oración. Por nada del mundo grites por sus errores.

4.  Consejos sobre la lectura

Ahora que ya conoces esta información tan valiosa, te animo a que seas el maestro de tu hijo en casa y que ellos vean en ti que también disfrutas leer y que amas hacerlo con ellos.

Juega con las lecturas que escojan leer, haciendo competencias de comprensión o noches de teatro, o inventa cualquier otro juego que tenga como objetivo desarrollar la curiosidad de tu hijo.